La Semana Santa se vivió en nuestra comunidad como un verdadero tiempo de gracia y fecundo recogimiento, donde estudiantes y funcionarios se sumergieron en la contemplación de los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Este camino espiritual dio inicio con la solemne procesión del Santísimo Sacramento, momento de profunda adoración en el que Cristo Sacramentado, en Su presencia real y sustancial, recorrió nuestros espacios derramando Su bendición sobre cada uno de los presentes y recordándonos que Él es el centro de nuestra vida y misión.
Posteriormente, al conmemorar la institución de la Eucaristía en la Última Cena, los cursos se reunieron en torno a la mesa para compartir un desayuno fraterno junto a sus maestros. En este espacio de ágape cristiano, se meditó sobre el Mandatum de Jesús y Su gran enseñanza del amor al prójimo, llamado que nos insta a vivir la caridad como el sello distintivo de nuestra identidad católica.
Finalmente, el júbilo pascual inundó nuestro espíritu durante la Santa Misa oficiada por el Padre Teófilo. En esta celebración eucarística, proclamamos con alegría la victoria de Cristo sobre la muerte, renovando nuestra esperanza en la Resurrección, verdad central en la que descansa la fe de todo el Pueblo de Dios y promesa de vida eterna para todos los creyentes.




